martes, 10 de marzo de 2015

Formación de radicales libres: Aunque son ampliamente conocidos los beneficios que provienen de la práctica regular de ejercicio físico, existe también considerable evidencia de que, durante su práctica, aumenta la producción de radicales libres que producen daño oxidativo en el tejido muscular, hígado, sangre y, posiblemente, en otras estructuras. Para contrarrestar dicho daño, en los últimos tiempos se ha arraigado en nuestra sociedad la creencia de que el consumo habitual de determinados productos y suplementos antioxidantes mejora no sólo el estado de salud, sino también el rendimiento deportivo. El ejercicio intenso provoca falta de oxigeno en varios tejidos de órganos como riñón o bazo. Esto sucede porque la sangre es desviada para cubrir su demanda en los músculos esqueleticos activos y la piel, aunque también estos músculos esqueleticos activos y la piel, aunque también estos músculos sufren de hipoxias relativas ya que el oxigeno no es suficiente para toda la demanda requerida. Esto puede manifestarse varias horas después del ejercicio de alta intensidad o duración conduce a un incremento significativo en la producción de radicales libres, sobrepasando las defensas antioxidantes. 


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