miércoles, 11 de marzo de 2015

Desgaste del glucógeno muscular y hepático: El glucógeno contenido en los músculos sirve para abastecer de energía el proceso de contracción muscular. El glucógeno hepático se encarga de ayudar a mantener los niveles de glucosa en sangre adecuados. Durante los ejercicios de resistencia que superan los 90-120 minutos de duración, los depósitos musculares de glucógeno descienden tanto que incluso se puede llegar al punto en el que ya no se pueda continuar realizando la actividad. El agotamiento del glucógeno también se puede dar cuando, después de muchos días de entrenamiento, la degradación del glucógeno muscular es superior a la reposición. Este agotamiento también se puede producir cuando se repite un ejercicio de intensidad elevada varias veces durante una competición o un entrenamiento. Cuando todo esto ocurre, se experimenta una sensación de cansancio que obliga a interrumpir el ejercicio o a bajar drasticamente el ritmo.

Hígado-glucógeno

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